ESCENAS DE LA LUCHA DE CLASES EN LA ARGENTINA DECADENTE


La burocracia depredadora acorrala a los sectores productivos
Gustavo Ernesto Demarchi


Finalmente, el campo se hartó de tanto atropello fiscal, de tanto ninguneo social y de tanto patoteo oficial. Los productores agropecuarios, los prestadores de servicios afines al agro, miles de hombres y mujeres y familias del interior; en suma, el pleno de la comunidad rural, terminó cansándose de tolerar las expropiativas exacciones tributarias que les imponen desde el gobierno nacional.

Agricultores, chacareros, ganaderos, estancieros, tamberos, algodoneros y campesinos en general están hartos de la brutal prepotencia con la que son tratados por parte del poder central, ávido por apoderarse de cuanto recurso generen las diversas actividades productivas, de modo de financiar la red de clientelismo que le sirve de sostén político-electoral y, además, para distribuir prebendas a manos llenas entre la burguesía
kortesana y la corporación sindical facinerosa.

El conflicto no es campo versus ciudad; no es campo versus industria; tampoco es un combate a muerte en contra del proceso inflacionario desatado, como pretenden presentarlo tanto los voceros oficiales como el periodismo cómplice. El mismísimo titular de la Union Industral Argentina, con motivo del Día de la Industria (efeméride que los funcionarios gubernamentales no se animaron a conmemorar) acaba de cuestionar severamente la política vigente, sosteniendo:

"¿Cómo es posible que tras seis años sigamos esperando una ley de reinversión de utilidades que atienda las necesidades de las pymes? ¿Que siga el conflicto del campo cuando se comprueba el daño que produce a la producción industrial? ¿Que siga demorado el pago de reintegros a la exportación, las devoluciones de IVA y el pago de compensaciones? ¿Que surjan proyectos de ley que generan mayores costos, pérdida del poder de dirección y que terminan sumando inseguridad jurídica e inhiben la creación de empresas y empleos? ¿Que siga pendiente una ley de ART cuya demora conspira contra la capacidad de subsistencia de una inmensa cantidad de pymes, y que favorece a la industria del juicio?"

Entonces, es evidente que el conflicto está definido entre quienes generan genuina riqueza con su esfuerzo, con su trabajo y sus empresas, y el accionar perverso de las capas parasitarias que, agazapadas en los pliegues del elefantiásico Estado –depredador, dilapidador, ineficiente y corrupto-, se apoderan de los resultados de la actividad económica apelando a la prepotencia impositiva, a la intimidación política y a la expropiación del patrimonio productivo de la sociedad civil argentina.

Para ello, cuentan con la complicidad de parte del Congreso Nacional, cuyos integrantes participan frívola y obedientemente del perverso estilo institucional hoy vigente, que está llevando a la extinción de los mecanismos republicanos y socavando el modelo democrático.

Junto a legisladores oficialistas y "opositores" cooptados con abundante dinero del Erario público, también se extingue inexorablemente el sistema federal de gobierno, vapuleado por el oportunismo político más escandaloso, y a merced de gobernadores e intendentes obsecuentes y timoratos que han renunciado a las obligaciones constitucionales asumidas con sus respectivas ciudadanías provinciales y municipales, mientras consienten que el poder unitario central esquilme las producciones regionales y degrade el nivel de vida de pueblos y ciudades del interior del país.


Gustavo Ernesto
Demarchi

Balvanera Sud, 3 de septiembre de 2009.-




La 1ra. versión de esta nota fue publicada el 15.05.08 en las redes "Asociativismo y Desarrollo Local" / "Sociedad Abierta", y en una veintena de medios electrónicos entre diarios, mailing y newsletters; la actual, corregida y aumentada es del 03.09.09.

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